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Problemas comunes en el procesamiento de tejidos y cómo solucionarlos

2025-05-20
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    El procesamiento de tejidos es una piedra angular de la histología, ya que transforma muestras biológicas frescas en bloques de parafina estables, listos para el examen microscópico. Esta compleja secuencia —fijación, deshidratación, aclaramiento, infiltración e incrustación— permite a investigadores, patólogos y médicos estudiar las estructuras celulares y moleculares, contribuyendo al avance de la investigación biomédica y al diagnóstico preciso. Sin embargo, errores en cualquiera de estas etapas pueden comprometer gravemente los resultados, ocasionando distorsión tisular, secciones defectuosas o incluso diagnósticos erróneos.
    En esta guía, abordamos los problemas más frecuentes en el procesamiento de tejidos, sus causas y las soluciones prácticas para garantizar resultados de calidad. Tanto si eres técnico de laboratorio, investigador biomédico o profesional de patología, dominar estos desafíos es esencial para el éxito.

    Contracción del tejido

    La contracción tisular es uno de los problemas más comunes en histología, ya que distorsiona las estructuras celulares y dificulta un análisis microscópico preciso. Estudios han demostrado que los tejidos pueden encogerse un 20 % o más durante la incrustación en parafina, lo que afecta la morfología y la fiabilidad diagnóstica.
    Las causas más frecuentes incluyen:

    • Fijación insuficiente, por ejemplo, tiempos inferiores a 6–24 h o penetración incompleta del fijador (formolina).

    • Deshidratación demasiado rápida (por ejemplo, saltar directamente del 70 % al 100 % de etanol), que extrae el agua bruscamente y deforma el tejido.

    • Temperaturas excesivas durante la infiltración de cera (por encima de 60 °C), que sobreendurecen o contraen aún más los tejidos delicados.


    Soluciones:

    • Optimizar la fijación: Utilizar formalina tamponada con fosfato y fijar durante 6–24 h, ajustando según el tamaño de la muestra y aplicando agitación suave para favorecer la penetración uniforme.

    • Controlar la deshidratación: Seguir una serie gradual de etanol (70 %, 90 %, 100 %) con pasos de 15–45 minutos, evitando deformaciones y controlando la humedad residual.

    • Regular la temperatura: Mantener la infiltración de parafina a ≤ 60 °C y verificar periódicamente las placas calefactoras para prevenir sobrecalentamientos.

    Aire retenido en las muestras

    La presencia de aire en el tejido genera cavidades, interrumpe la infiltración y produce secciones irregulares, especialmente en tejidos porosos o densos como pulmón o hueso.
    Esto suele originarse durante la fijación, cuando la muestra no queda completamente sumergida en el fijador, atrapando burbujas de aire. Los ciclos de vacío inadecuados en procesadores automáticos también pueden impedir la eliminación eficaz del aire, afectando la calidad final.


    Soluciones:

    • Mejorar la fijación: Inmersión inmediata y completa en formalina tras la obtención de la muestra. Para tejidos porosos, aplicar vacío o agitación suave durante la fijación para desalojar el aire.

    • Usar procesadores modernos: Emplear procesadores de transferencia de fluidos (como Leica Peloris™ o el procesador de tejidos de HealthSky) con ciclos de vacío y presión adecuados al tipo de muestra.

    • Recortar y mantener: Cortar las muestras a ≤ 4 mm de espesor para facilitar la penetración de los reactivos y capacitar al personal para identificar signos de aire residual (p. ej., tinción irregular).

    Infiltración o incrustación deficiente

    Una infiltración o incrustación deficiente genera bloques blandos o heterogéneos, dificultando el corte en el microtomo y comprometiendo el análisis microscópico.
    Entre las causas destacan:

    • Deshidratación incompleta, que deja agua residual y bloquea la penetración de la cera.

    • Aclaramiento ineficaz, cuando el xileno no sustituye completamente el etanol.

    • Orientación incorrecta del tejido durante la incrustación, que impide obtener el plano adecuado.

    • Uso de parafina de baja calidad, con consistencia insuficiente para obtener bloques firmes y seccionables.


    Soluciones:

    • Deshidratación completa: Seguir una serie gradual de etanol (70 %, 90 %, 100 %) con pasos de 15–45 minutos, asegurando la eliminación total del agua antes del aclaramiento.

    • Aclaramiento eficaz: Realizar múltiples cambios de xileno (por ejemplo, 20 min, 20 min, 45 min) o aplicar protocolos alternativos con isopropanol; ajustar la temperatura de la cera ligeramente por encima de 60 °C para facilitar el reemplazo del agente.

    • Buena orientación y cera adecuada: Orientar los tejidos correctamente según la finalidad diagnóstica o investigativa. Utilizar parafina de alta calidad, preferiblemente con aditivos (como estireno) que aporten dureza y elasticidad, permitiendo cortes finos de hasta 2 µm.

    • Control y formación: Revisar periódicamente las estaciones de incrustación, controlar la temperatura y capacitar al personal para un manejo preciso y cuidadoso de las muestras.

    Cómo evitar errores comunes en el procesamiento de tejidos

    La prevención de errores en el procesamiento de tejidos es fundamental, especialmente en el ámbito diagnóstico, donde muestras comprometidas pueden conducir a diagnósticos erróneos o inexistentes, generando retrasos clínicos y angustia para el paciente.
    Los errores suelen originarse por una programación inadecuada, una fijación deficiente o el uso de reactivos deteriorados. Para minimizarlos:

    • Ajuste los programas de procesamiento de acuerdo con el tipo y tamaño del tejido: evite programas cortos en muestras grandes y grasas (por ejemplo, tejido mamario) y programas excesivamente largos en biopsias pequeñas.

    • Fije las muestras inmediatamente en formalina tras su recolección, añadiendo tiempo adicional en el procesador si es necesario para asegurar una adecuada penetración.

    • Renueve regularmente etanol, xileno y parafina siguiendo pautas estrictas, utilizando herramientas de control de calidad como Leica Biosystems PELORIS™.

    • Manipule las muestras con cuidado durante la incrustación, utilizando pinzas precalentadas a una temperatura suficiente para fundir la cera sin dañar el tejido, evitando fracturas.

    • Capacite exhaustivamente al personal en cada etapa del flujo de trabajo —desde la disección hasta la incrustación— para reducir errores humanos y mejorar la consistencia.

    La aplicación sistemática de estas medidas protege la integridad de las muestras y garantiza resultados fiables tanto para la investigación como para el diagnóstico.

    Mejores prácticas para garantizar resultados de calidad

    Un procesamiento de tejidos de alta calidad requiere protocolos sólidos, materiales fiables y una ejecución meticulosa. A continuación se detallan algunas recomendaciones clave:

    • Ajuste los tiempos de procesamiento al tamaño y tipo de muestra. Por ejemplo, utilice un ciclo de 6 horas para tejidos de 4 mm de espesor y adapte la duración para muestras más grandes o densas.

    • Invierta en procesadores modernos con ciclos de vacío/presión y circulación de fluidos, que aseguran una infiltración uniforme y reducen los tiempos totales.

    • Renueve de forma periódica los reactivos —etanol, agentes de aclaramiento y parafina— aprovechando sistemas automatizados que emiten alertas cuando la consistencia disminuye.

    • Considere el uso de alternativas más seguras al xileno, como el isopropanol, para mantener la calidad y reducir riesgos.

    • Verifique regularmente las placas calefactoras y los depósitos de cera en las estaciones de incrustación, evitando daños térmicos.

    • Oriente los tejidos con precisión en los moldes, asegurando la obtención del plano de corte deseado.

    • Seleccione parafina de alta calidad, preferiblemente con aditivos que proporcionen dureza y elasticidad, lo que facilita la obtención de secciones delgadas y continuas en forma de cinta.

    • Implemente controles rutinarios sobre la programación, el estado de los reactivos y el funcionamiento de los equipos para prevenir problemas antes de que afecten los resultados.

    La integración de estas mejores prácticas produce bloques de parafina consistentes, bien infiltrados y óptimos para el corte, la tinción y el análisis microscópico.


    El Equipo de citología en base líquida de HealthSky está diseñado para mejorar la precisión diagnóstica mediante la obtención de muestras celulares limpias y bien conservadas. Su sistema avanzado de procesamiento garantiza una distribución celular homogénea en los portaobjetos, facilitando evaluaciones más precisas y reduciendo la posibilidad de pasar por alto anomalías.
    Ideal para laboratorios clínicos, aporta consistencia y claridad a los exámenes citológicos rutinarios.


    References

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